Amigo Bruno, qué duro es tener que decirte adiós. Dejas en nuestro corazón un enorme vacío que nunca cicatrizará del todo. Gracias por tu compañía, por tus ladridos, tus lametones y tus abrazos. Gracias por todo el tiempo que has compartido con nosotros, por todo lo que nos has enseñado. Por entregarte en cuerpo y alma a David, fiel compañero, leal amigo. INSEPARABLES.

 

Qué honor haberte conocido y qué privilegio trabajar contigo. Nada será lo mismo sin TI, pero seguiremos trabajando duro en tu honor, y en el de Titanic, Lola, Kenzo, Capitán y todos los demás... ya te habrás reencontrado con ellos y estaréis contentos por estar juntos de nuevo. HASTA SIEMPRE AMIGO BRUNO.